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El instante de la nada

Dicen las personas solitarias que hay quienes vivimos del reto para no aguardar la rutina y su soledad. Algo habrá de cierto en eso, pero es mérito de cada quien mantener sus soledades ocultas, no darle espacio a la emoción desbordada. Aquella masa de individuos más cercana, eso que llaman débilmente sociedad, nos ha ofrecido una ganga apestosa y hemos decidido tomarla. Nos ha vendido la mesura, la prudencia, el silencio que le quita poder al otro. En pocas palabras, una armadura pesada y tosca que simplemente nos pone en ridículo y nos hiere. Yo he preferido desbordarme en insensatez, ya tendré muchos años para hacer uso de la prudencia...cuando las grietas en la piel me engañen haciéndome pensar que el alma también está agrietada; en esos días quizá me deje convencer que debo callarme las dudas, los miedos, las ganas, los sentimientos. Ese día quizá muera mi personalidad irrefrenable y ese mismo día inventaré un epitafio lindo para colgar en el techo de mi cuarto, dos cortas...

Nuestro Flat White

Todas las tardes son distintas. Cada paso sobre la misma baldosa difiere del anterior y así pasan los días con sus pequeños deslices y variaciones. Leer a Juan Gabriel Vásquez te depura las prisas, te exilia de esos intentos forzados por conocer a la gente y te enseña que hay cosas que llegan, personas que se posan a tu lado para construirte a pedazos ese alguien que indagas, ese alguien por quien preguntas al aire.  Mi pedido fue un Flat White y el suyo un Panna; lados distintos de la mesa, libros opuestos y la misma mirada. Mi metafísica y su evolución se descubrieron espiando el mundo juntas, sin rozarse. ¿Qué le dices a alguien cuando tus heridas están visiblemente expuestas y las palabras deben cruzar por ellas causando el dolor más profundo jamás visto?. Me aferré entonces a la iniciativa, miré su libro, luego sus ojos y le pregunté: ¿En el gran diseño hay espacio para escuchar el ruido de las cosas al caer? . Y aquí estamos...redefiniendo galaxias y s...