Nuestro Flat White

Todas las tardes son distintas.

Cada paso sobre la misma baldosa difiere del anterior y así pasan los días con sus pequeños deslices y variaciones.

Leer a Juan Gabriel Vásquez te depura las prisas, te exilia de esos intentos forzados por conocer a la gente y te enseña que hay cosas que llegan, personas que se posan a tu lado para construirte a pedazos ese alguien que indagas, ese alguien por quien preguntas al aire. 

Mi pedido fue un Flat White y el suyo un Panna; lados distintos de la mesa, libros opuestos y la misma mirada. Mi metafísica y su evolución se descubrieron espiando el mundo juntas, sin rozarse.

¿Qué le dices a alguien cuando tus heridas están visiblemente expuestas y las palabras deben cruzar por ellas causando el dolor más profundo jamás visto?.

Me aferré entonces a la iniciativa, miré su libro, luego sus ojos y le pregunté: ¿En el gran diseño hay espacio para escuchar el ruido de las cosas al caer? .

Y aquí estamos...redefiniendo galaxias y sonidos. 

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